Ancelotti aplaza la llegada de Lucas

Ancelotti aplaza la llegada de Lucas SilvaHay caso Lucas Silva. Cuando parecía que el fichaje del prometedor mediocentro brasileño de Cruzeiro por el Real Madrid para incorporarlo en enero era inmediato, nuevos acontecimientos han variado el escenario. A día de hoy, nada es descartable. Ni que el Madrid cierre su contratación y el jugador esté el 1 de enero en Valdebebas, tal y como habían decidido en las oficinas del club blanco la pasada semana, ni que Lucas Silva siga en Cruzeiro y el Madrid le fiche para contar con él a partir del verano.

Recapitulemos. Durante los últimos días de agosto, en el club blanco contactaron con los agentes de Lucas Silva. Dando por segura la inminente salida de Sami Khedira, cuyo agente pedía siete millones al año para renovar, el 16 del Cruzeiro era el futbolista elegido para reforzar el centro del campo.

En las negociaciones con Luis Rocha, su representante, manejaron tres escenarios: ficharle entonces, o en el mercado de invierno o el próximo verano. La inesperada marcha de Xabi Alonso el 27 de agosto aplazó la de Khedira, que era el que en principio iba a abandonar el club. Ante eso, el Madrid barajó la opción de cerrar el traspaso y dejar al jugador cedido un año, pero a cambio de mantenerlo cedido allí solicitó al club brasileño una rebaja sobre los 15 millones en que habían tasado al futbolista. Cruzeiro no aceptó rebaja alguna y Lucas siguió en Brasil dado que Khedira seguía en Madrid. Seis días después, el 2 de septiembre, Khedira se lesionaba para seis semanas.

Desde entonces, el seguimiento a Lucas Silva fue constante en los despachos del Santiago Bernabéu, pensando en el verano. Pero el 15 de noviembre, cuando Luka Modric se lesionó de gravedad en un Croacia-Italia, y más cuando supieron que ese arrancamiento en el tendón proximal del recto era una lesión delicada que le tendría un mínimo de tres meses parado (los médicos advirtieron de que en caso de operar sería un mínimo de siete-ocho meses), la opción de Lucas Silva se volvió a poner sobre la mesa de cara al mercado invernal. Tres semanas después, era James el que sufría una lesión muscular en su pierna izquierda. De buenas a primeras, el Madrid tenía fuera de combate a dos centrocampistas y medio: Modric, James y un Khedira que entre lesiones, golpes y demás no parece muy involucrado en la dinámica del equipo. Y a un Illarramendi que no termina de convencer.

Que venga en enero
Ante esta tesitura, y recordando los problemas de lesiones en la zona ancha del curso pasado (Khedira jugó la final de la Champions sin estar en mínimas condiciones recién salido de una lesión larga), hace dos semanas decidieron incorporar a Lucas Silva de inmediato, en enero. Florentino Pérez estaba más convencido que Ancelotti de la conveniencia de cubrirse las espaldas ante tanta lesión.
El alemán Christophe Kramer siempre figuró como segunda opción, pero sin apenas posibilidades.

La maquinaria de fichar se puso en marcha y se trasladó una primera oferta a Cruzeiro de 10 millones fijos más dos en variables que rechazaron. Insistían en los 15 millones, sabedores de que clubes como el Arsenal están dispuestos a llegar a esa cifra. Pero el Madrid confía en reducir esa diferencia de tres millones haciendo valer la decisión de Lucas de vestir de blanco, pues el acuerdo con él es absoluto.

Así estaban las cosas cuando la semana pasada los servicios médicos informaron a Ancelotti de que la evolución de Modric con su tratamiento con células madre y factores de crecimiento es muy positiva y para primeros de febrero podrá incorporarse a los entrenamientos. Al conocer que dispondrá del croata para la Champions, el técnico se ha replanteado la conveniencia de traer ya a un joven como Lucas Silva (21 años) desde Brasil con la competición en marcha, y todavía no ha tomado una decisión.

O sale ya o le renuevan
Ese es el motivo por el que la reunión del lunes entre emisarios del club blanco y el Cruzeiro tuvo pocos avances dado que los brasileños no ceden en su pretensión de sacar 15 millones por su prometedor mediocentro. Sin embargo, lo que sí hizo la Directiva de Belo Horizonte, que comparte los derechos del jugador con un fondo de inversión brasileño que controla el 30%, fue ofrecerle la renovación a Lucas en caso de que no lleguen a un acuerdo con el Real Madrid. Le mejorarían sustancialmente el contrato (que acaba en 2017) al doblarle el sueldo, le ampliarían algún año más y le pondrían una cláusula de 25 millones con vistas a venderle en verano, conscientes de que el jugador está llamado para metas mayores.

La decisión está ahora en manos de Ancelotti, que quiere a Lucas pero sabe que traerle ya para que juegue poco si Modric vuelve antes de lo previsto puede ser contraproducente. Mientras, el jugador, de vacaciones en su tierra, espera novedades. Sueña con vestir de blanco, pero la posibilidad de jugar la Copa Libertadores desde abril también le seduce. Y el Madrid sabe que, de no cerrar su contratación ahora, corre el riesgo de que se le adelante el Arsenal o que en junio Lucas ya cueste 25 millones. Antes de irse de vacaciones, Carlo decidirá.

Ramos no se entrena

Sergio Ramos no se entrena con el grupo en la sesión que el Real Madrid está llevando a cabo en Marrakech. El jugador de Camas sigue entre algodones de cara a la final del sábado, aunque se espera que finalmente pueda jugar el partido por el título Mundial de Clubes ante el San Lorenzo de Almagro.

Sergio Ramos no está descartado para la final. Eso sí, el cuerpo técnico del Real Madrid no quere correr el menor riesgo con el '4', que sufrió una sobrecarga muscular en la semifinal del martes ante el Cruz Azul mexicano.

El que sí se está ejercitando con total normalidad es James Rodríguez. Así, todo indica que el colombiano será de la partida en el partido del sábado (20.30 horas).

De otro mundo

De otro mundo

El Real Madrid sigue acumulando triunfos y con el de ayer se encuentra a un paso de hacer historia. El Mundial de clubes le espera, algo que en sus 112 años de historia jamás ha logrado. Desconoce el nombre del rival que se pondrá en su camino, pero las sensaciones que transmite el equipo de Carlo Ancelotti es que no importa, que no hay once que pueda plantarle cara, al menos por el momento. El Cruz Azul ha sido el último rival que ha conocido cómo se las gasta este Real Madrid, el de las 21 victorias consecutivas, el que no tiene comparación en España.

El triunfo ante el equipo mexicano llegó con una demostración coral de poder del equipo banco. Cierto es que algunos detalles fallaron, pero esas ausencias puntuales sirvieron para demostrar que la mejor versión de Casillas está aquí y que en días en los que Cristiano Ronaldo se encuentra reñido con la portería contraria es capaz de asistir a sus compañeros, sin que el juego del equipo blanco se resienta.

El Real Madrid no sabe lo que es conceder un empate desde el pasado mes de septiembre, momento en el que el Atlético se atrevió a derrotar a los de Carlo Ancelotti en el Bernabéu. Era la segunda derrota consecutiva y metía al equipo en una crisis, que entonces hacía imposible pensar en una racha semejante a la que está viviendo y que le ha colocado al frente en la Liga, arrasando en la Champions y pisando la final del Mundialito. Los 79 goles a favor por 10 recibidos demuestran bien a las claras en lo que se ha convertido este equipo, que no es otra cosa que en una máquina de hacer disfrutar al seguidor madridista y al que paladee el buen fútbol.

Los goles del éxito
Esas victorias que está encandenando el Real Madrid están llegando con buen juego y goles. Nadie discute el dominio blanco, ni en el terreno de juego ni en la grada. Los de Ancelotti han puesto de acuerdo a todo el mundo. Triunfos como el de ayer y pese a las concesiones hechas a los mexicanos son de los que traspasan fronteras. Son los partidos que contribuyen a que la marca madridista crezca y siga adelante con su expansión internacional, esa que tanto gusta a Florentino Pérez y al departamento de marketing blanco. La cuenta de resultados de todo tipo se ha elevado tras la exhibición de ayer en el Gran Estadio de Marruecos y todavía puede ir más allá en caso de que llegue el triunfo número 22, el del Mundial de clubes, el que falta en el vasto historial del equipo madridista.

Cada uno de los cuatro tantos logrados ante el equipo mexicano, de diferentes registros todos ellos, sirven para refrendar ese dominio de todos los aspectos que tiene el once de Ancelotti.

Estrategia y poderío físico en el de Sergio Ramos; ganas y poder de convicción en el de Benzema; compañerismo en el de Bale por la asistencia de Ronaldo y magia con el de Isco. Mientras, el portugués, que no se marchó del todo satisfecho por su divorcio momentáneo con el gol, se adornó con un remate de rabona que hubiera merecido el gol, al menos por su atrevimiento.

Además, las lagunas defensivas que ofreció el equipo en algunos momentos sirvieron para que Iker Casillas se volviera a reivindicar, deteniendo un nuevo penalti en cuatro días, terminando con la esperanza mexicana.

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